jueves, 31 de julio de 2008
On a day like today
lunes, 28 de julio de 2008
La nueva madriguera del león
Efectivamente, ya encontré un lugar dónde vivir. En verdad pareciera que el destino me sonríe cada vez que necesito algo con verdadera premura, porque ahora justo cuando empezaba a desesperarme por no encontrar nada que me atrajera lo suficiente, me topé con una oportunidad que muchos quisieran... a partir de mañana, viviré sobre la avenida principal de Canberra, Northbourne, a sólo 4 calles de la universidad. No quisiera entrar en detalles irrelevantes y por demás somníferos para ustedes, así que sólo diré que tendré a mi disposición portero, alberca con clima, gimnasio, sauna y terraza con asadores para cuando el clima me permita enseñarles a unas cuantas personas cómo los mexicanos disfrutamos las comidas al aire libre con los amigos.

Antes de ir a ver el lugar, Simon, quien será mi roomie, me escribió que, si todo salía bien y yo resultaba ser a nice enough bloke, no habría problema para mudarme al lugar. Como obviamente yo estaba muy interesado, estaba algo preocupado pensando cómo diablos iba a demostrarle a este tipo que sí soy un tipo decente, y suficientemente cool (en el anuncio decía que prefería a alguien de entre 18 y 25 años) en algo así como 5 minutos. ¿Hablarle de cine? ¿Enseñarle el contenido de mi Zune? Mmmta qué difícil, cuando no tienes ni idea de las expectativas que tienen. Pero al final todo resultó muy fácil porque en cuanto me enseñó el depa ya hablaba en un tono como de que ya se veía viviendo conmigo.
Después del tour por las instalaciones del lugar, y establecer las muy convenientes condiciones del no-contrato, amarramos el trato. Salí de ahí con el corazón lleno de una emoción indescriptible: venía caminando rápido(ya ni siquiera cojeaba), sonriente, con una sensación de indestructibilidad (sí, sí existe la palabra). El frío no importaba; ahora cantaba más fuerte que nunca. La escuela dejó de importarme súbitamente, la vida vuelve a ser exhuberante y placenteramente impredecible. Sí. El Rosco está de vuelta, un poco traqueteado pero con más ánimos que nunca.
El número 74 de Northbourne anuncia James Court.
I am the king of all I see. My kingdom for a 500 thread-count sheet set.
domingo, 27 de julio de 2008
Snowboardeando por las nubes
Fue un largo camino de más de 6 horas, algunas paradas y mucha adrenalina; estábamos violando la increíblemente estricta ley australiana al ir 6 en una camioneta para 5 (un polizón en la cajuela). Y eso lo hizo aún más especial.
Como si los asistentes supieran inconscientemente lo que pasaría en las siguientes horas, todos se subieron en el asiento trasero, dejándome como responsable de copilotear, cambiar de música y abrirle las botellas al conductor. Algo raro, con eso de que yo iba del lado izquierdo.
Tuvimos que regresar un momento porque se nos olvidaba la música (o sea mi Zune); sólo por si acaso, pensamos, pues Felix (el suizo, no el gato) traía su ipod en el coche, así que no habría problema. Ohh sorpresa, resulta que su ipod no tenía nada de pila. Ya después me di cuenta de que fue mejor así porque el cabrón traía puro trance y madres electrónicas, buenas para un rato pero que después de media hora en el coche ya sólo te hacen pensar en estrangular a quien se deje.
Momentos mágicos, que esperaba desde hace 6 años. Toda la emoción de ver materializado finalmente el sueño recurrente de mucho tiempo, hasta que me di cuenta que esos 6 años son en efecto MUCHO tiempo y que a uno se le olvidan las cosas por más que uno crea que las tiene más que dominadas.
En conclusión, bastantes madrazos sobre el snowboard, demasiado frío para intentar ir a las pistas negras (sólo para expertos y/o fanfarrones), nalgas entumidas y un labio sanguinolento.
Pero eso no fue todo. En un alarde de inexplicable tronquez me torcí el tobillo al bajar del lift. No lo sé, podría ser un esguince pero la verdad lo dudo mucho, ahora puedo caminar sin problemas aunque sigue habiendo un poco de dolor.
De vuelta a la tierra, supongo. Uno no pertenece ahí, y la nieve no perdona.

¡Esperen! La historia aún no termina, pues había un largo camino de regreso por recorrer. Nuevamente a todos les encantó la idea de que yo siguiera adelante, responsabilidad que nuevamente acepté gustoso. Y he de decir que aunque el regreso invariablemente resulta más tedioso y deprimente que la ida, la libramos con bastante gracia. Una selección musical impecable, justo como en la ida, que vio pasar una gran cantidad de músicos iberoamericanos (i.e. Café Tacuba, Caifanes, El gran silencio, Manu Chao aunque sea dizque francés, Juan Luis Guerra, Kumbia Kings), la cual gozó siempre de gran aceptación y que siempre fue ad hoc con los ánimos de los presentes.
El momento estaba anunciado. Los ánimos y el cansancio lo exigían. Finalmente, hizo su aparición: mi itotele, que tanto trabajo costó traer desde México, hizo su aparición. Primero discretamente, pero subiendo de tono casi imperceptiblemente, fusionó su sonido con las bocinas de la Sorrento, hasta llegar al punto en el que todos lo exigían. Al cambiar de música, sin embargo, mis habilidades de percusionista se vieron exigidas (y juzgadas) como nunca antes: había un público cautivo y sediento de ritmo y sabor.
No quiero seguir con mi interminable choro como de costumbre, sólo les cuento el clímax: ante la petición de The Man Who Sold the World, del Unplugged de Nirvana, acompañé la canción de tal forma que la ausencia de David Grohl en la batería ni se notó. En un emotivo final, obtuve el reconocimiento de todos, que hasta aplaudieron en aprobación absoluta de mi interpretación. Y significa mucho, porque vaya que el público europeo es complicado.
Sí, un cuerpo abatido y cansado, pero con el ánimo por los cielos. Fue una experiencia difícil de olvidar.
¿Fotos? Claro que las hay. Lo que no hay por el momento es la forma de pasarlas de mi obsoleta cámara a la laptop, así que pido paciencia. Ya las compartiré uno de estos días...
jueves, 24 de julio de 2008
Las intermitencias del ocio
Sí, se trata de una zarigüeya (o tlacuache), pero se veían bastante más repuestas que las que hay en el jardín de mi casa. Con razón no las reconocí...
Ahora es tiempo de salir a la intemperie a estrenar mi ropa térmica. Está de poca madre.
Frustración y antisemitismo
La respuesta es simple y contundente: buscando un puto lugar para vivir. Y por ello me refiero a un lugar en el que por vivir ahí no tenga que sacrificar la mitad de las cosas que para mí constituyen una vida razonablemente decente (y sí, lo acepto, estaba acostumbrado a vivir excesivamente bien). Pues bien, hace un par de días andaba feliz porque finalmente alguien me aceptó para vivir en un lugar que me gustó bastante. Y bueno, no entiendo esa necesidad por sentirme aceptado porque era un cabrón que ni siquiera vivía ahí, simplemente era el pinche landlord, para quien mi dinero finalmente vale lo mismo que el de cualquier otro cabrón dispuesto a pagar AUD215 a la semana por un cuartote con cama matrimonial. Eso sí, con una tele como de 50 pulgadas de alta definición.
En algún momento de debilidad estuve muy muy tentado a aceptar y firmar ipso facto, pero mi lado razonable se impuso diciéndome que no hay necesidad de pagar tanta lana por un capricho pasajero. Y ni siquiera hay ESPN.
Al final, el pendejo este me estuvo presionando para que le pagara el primer mes y el depósito ya mismo, aún cuando me hubiera mudado hasta el primero de agosto. Eran como 1700 dólares de putazo, aparte de que quedaba amarrado por 1 año completo. Intenté negociarlo, y aunqué accedió a convertir el contrato en uno de 6 meses, me dijo que le tenía que pagar 5 dlls más a la semana por ser un contrato "a corto plazo". Nunca he favorecido el racismo ni la discriminación, pero ¿saben qué? Pinche judío de mierda, puede ir y picárselo con una jabalina al rojo vivo.
Ahhhhh that felt SO GOOD...sábado, 19 de julio de 2008
¿Qué les pasa?
De hecho hay bastante pero sigo algo ocupado buscando un depa para vivir y botar de una vez por todas las horribles maletas que traigo. Casi tan pesadas como las conciencias de muchas personas que conozco. Pero no estoy acá para hablar de conciencias, sino de lo que ha pasado en días recientes. Mhhh no, pensándolo bien, eso será en otra ocasión, cuando haya más tiempo para la ociosidad. Sólo de lo que pasó ayer.
Resultó que como era de esperarse, la llegada de una nueva camada de estudiantes significa que todos andan de un humor increíble, todos súper sociables y con ganas de conocer absolutamente a todo el que pase por ahí. Cosa rara, pues la mayoría vienen de lugares casi tan lejanos como yo, aunque la verdad dudo bastante que muchos hayan sufrido los niveles de tensión que yo experimenté en el viaje... el caso es que todos se ponen su maquillaje de entes sociales y abiertos y a huevo encajas. A mí la neta me daba un poco de hueva pero bueno, tampoco es tan malo; prejuicios aparte, la inmensa mayoría son muy buen pedo.
Como para variar desvarié, tomaré la ruta más directa: ayer fui con un flamante amigo alemán a una cena, organizada por una niña de las Islas Mauricio (que puso en tela de juicio mis polvorientos conocimientos geográficos...), de aquellos que presumen vivir a un lado de la universidad. Seres sobremanera afortunados y previsores. El caso es que la cena derivó en un "drinking game" improvisado (aunque todos lo veíamos venir, no nos hagamos pendejos), con un par de dados donde las reglas exigían chupar y chupar y ensañarse entre los participantes, algo bastante divertido para romper el hielo y (eventualmente) la vertical.
viernes, 11 de julio de 2008
¿Qué me pasa?
martes, 8 de julio de 2008
Para la posteridad

lunes, 7 de julio de 2008
Sí. Ellos nos regalan un quinto set.
Justo ahora, los 2 güeyes más atascados del tenis mundial se acaban de ir a 5 sets en la final de Wimbledon. Y el guey más atascado en todo lo demás está en briefs en frente de su computadora medio crudeando narrando la experiencia de la noche pasada. ¿Y saben qué? No pudo ser mejor.
Sé que jamás encontraré un mejor ambiente, mejores amigos, y obviamente, mejor música (aunque la neta es que estuve al borde de los golpes para quitar la mierda que DJ Frank quiso infiltrar...). Todo fue extraordinario. Como lo fue el hecho de que nadie perdiera como lo había pensado. Como lo fue el hecho de que DJ Chachalaca es el más cabrón de TODO el universo (y al que no le parezca, que chingue a su madre).
Simplemente, no hay palabras para describir todo esto. Bueno, sí hay pero no tengo por qué compartirlas. Baste con decir que hasta eso soy un excelente bailador y que las pobres canguras ya están condenadas.
Sí, así es. Yo soy el Rosco y eso nadie me lo quita. Lo portaré con orgullo durante toda la vida.
Besos.
domingo, 6 de julio de 2008
Something must brake
jueves, 3 de julio de 2008
El carreño del chilango del siglo XXI

- Primero que todo, la etiqueta al manejar el coche. ¿Acaso cuesta tanto poner la puta direccional, o dejar pasar al que te la pone? ¿O qué tal el imbécil que te quiere rebasar por la derecha y cuando no lo dejas se emputa?
- Mención especial para los cruces de cebra (peatonales), y a quienes acostumbran obstruírlos. Escúpanles de mi parte, por favor!
- El trato con la gente que se ve forzada a atendernos por la naturaleza de trabajo (i.e. cajeros bancarios, empleados del súper, meseros, etc.). Cuántas veces me habrá tocado ver una actitud despótica y discriminatoria hacia esas personas, y la neta uno debería ser más empático. A menos de que exista un gusto por que le escupan a la comida...
- Respetar el orden de llegada a una cola. Nunca falta el típico naco que se quiere meter en doble fila, saltarse el turno en la salchichonería... y si alguien les dice algo, por supuesto se hacen súper güeyes...
- El carrito en el súper. Cómo me súper encabrona porque además es lo más común. NUNCA FALTA la señora fodonga que deja el carrito atravesado enmedio del pasillo, o que de plano va en la pendeja, justo a la velocidad a la que más jode. Cuando me toca presenciar esto, suelo llegar a moverles o de plano chocarles el carrito. Pero lo más preocupante es que, si así maniobran en el súper, ya se imaginarán lo bien que manejan la Windstar...
- La típica: contestar el celular en el cine, o en el salón de clases, o básicamente en cualquier situación inapropiada. Sin palabras.
- Para acabar, tirar basura en la calle. Qué mamada.
Seguro se me fueron bastantes, si se les ocurren más déjenme una mentada donde les plazca. No hay problema si sacan un poco el cobre. Así nos vamos conociendo más.
miércoles, 2 de julio de 2008
Stifler dice: Fuck those fuckers!


martes, 1 de julio de 2008
Crap
