lunes, 17 de noviembre de 2008

Tres historias tres (1)

Enórfito frunció el seño y elevó la mirada. Intentó en vano dar sentido a lo que acababa de escuchar: unos minutos antes, había recibido una llamada que lo dejó perplejo. Una cita un poco forzada siendo domingo a las 4 pm.
-It's OK if Stefan and Powell come -they continued-, but it is YOU we want to talk to. A matter of international security-, le dijeron.
La noche anterior se habían reunido en casa de Felix para ver Rambo. Stella Artois, ánimo festivo, pero nada que revelara el propósito de la carne asada y la aparentemente importante charla. Cada vez que la gringa y el suizo se juntan, cosas suceden. Ahora, con la adición del mexicano, más de uno se pondría a temblar.
Un par de horas después, y al menos una hora después de la hora acordada, la reunión dio inicio.
-Alright guys, what is this all about?
-Later, later. We should go sit down, discuss things over a steak and a beer.
Diciendo y haciendo, mientras Felix le mostraba el contenido de una de las bolsas: un six pack de cerveza japonesa, lo que hacía todo aún más sospechoso. Todo parecía tratarse de un (intento de) soborno, pero ¿a cambio de qué?
Meanwhile, he couldn't help noticing the smirk on their faces. It looked like something fishy was going on...

jueves, 13 de noviembre de 2008

It could be sweet

Curioso, cómo cuesta renunciar a las rutinas, sean buenas o malas. Creo que todos, hasta cierto punto, las necesitamos. La incertidumbre de carecer de estructura en lo que hacemos y vivimos suele ser demasiado abrumadora para soportarla por mucho tiempo.
Lo digo porque desde que terminé las clases, me he embarcado en otras rutinas, un poco por elección propia y otro poco por mera necesidad. Toda la semana, de 10 a 1 am, Copa Másters (y gracias a Simon por el tip), y tenis al mediodía siguiente. Esta parte, sin embargo tuvo que cambiar desde ayer pues el sol está increíblemente insoportable y la deshidratación está a la orden del día. Aunque la satisfacción supera por mucho las inconveniencias climatológicas: modestia aparte, mi revés a una mano es no menos que espectacular, y si no pregúntenle a Stefan, a quien su orgullo de alemán, sin embargo, probablemente le impida reconocer la calidad de los passing shots sobre la paralela.
Pasando a otro asunto, tengo que dejar constancia escrita de lo que pasará este fin de semana: resulta que, finalmente el destino sí obra de maneras misteriosas.
Pero no tan rápido, pues tengo que explicar algo antes. Resulta que en el Coachella de 2008 tuve que desistir de ir a ver a Sasha y Digweed (sí, sí me gusta el house, y más a casi 40 grados y brincando sin playera). ¿La razón? Mhhh un grupillo tocaba a la misma hora en otro foro.
No me arrepiento, por supuesto, pero ahora resulta que de la forma más fortuita imaginable, se hará una justicia que nadie pidió. Resulta que John Digweed tocará el sábado en Seúl y adivinen quién estará ahí sentado en la sección VIP del lugar este... así es, Alex Digweed, primo hermano del mencionado DJ.
Por cierto, el grupo ese era Portishead.

lunes, 10 de noviembre de 2008

What else is there?

Alivio, relajación y comida hindú. Cerveza importada. Hartas películas independientes.
Así fue el glorioso término del primer semestre. Una especie de luz indirecta para iluminar la existencia.
Ahora la mesa está servida y los manjares a la vista. No hay sorpresas, no hay vuelta atrás. Mi mindset está en la posición correcta, después de muchas vueltas en los lugares equivocados.
Ayer recibí noticias justificablemente demasiado buenas para ser ciertas, y no quiero arruinarme la ilusión hasta que no se concrete... veremos, veremos.
Por el momento me tomaré un descanso y un poco de sol. Experimentaré el hedonismo que sólo el ejercicio, el deporte y el sauna pueden brindar. Miro hacia afuera, y sólo hay un enorme cielo azul. Siento cómo la satisfacción recorre mi cuerpo...

lunes, 3 de noviembre de 2008

Not over yet

Esta es mi segunda semana sin clases. Y aunque en ciertos sentidos no es la gran diferencia pues sólo iba 2 días a la semana, he perdido casi por completo la noción del tiempo. Y para mi desgracia, es como si el botón de repeat de aquel control remoto se hubiera quedado trabado en un domingo. A veces siento que es como desperdiciar un período de mi vida, totalmente improductivo, atrapado en el limbo por un par de semanas antes de hacer algo extremadamente necesario en estos momentos: cambiar la rutina por algo chingón. Y afortunadamente, ese cambio durará más de lo previsto, pues se acaban de añadir un par de semanas en Nueva Zelandia. Sintiéndome como en la inédita cuarta parte de El padrino, me hicieron una oferta que no pude rechazar. Ahhh, 2 semanas en una islita que lo tiene todo. Las preocupaciones (y el arrepentimiento) por la gastadera vendrán, pero después. Ya regresando trabajaré durante una navidad que poco significado tendrá para mí, inmerso en un mar de desconocidos lejos de todo.
Y digo eso porque a mí me gusta celebrar el nacimiento de nuestro señor jesucristo todos los días del año, no sólo el viernes santo.


En fin, el punto de todo esto era la abrumadora monotonía de la vida. Y lo peor es que no soy sólo yo: he estado investigando y los demás pasan exactamente por lo mismo: irse a sus casas, ver tele, conectarse a internet, youtube, facebook y ya en situaciones extremas, estudiar. Aunque creo que mi caso no es tan patético como para quienes viven en los dormitorios, donde ni siquiera tienen internet en sus cuartos. O si quieren ver la tele tienen que bajar al common room, esperando que nadie haya apañado el control para ver un partido de cricket de 6 horas.


En contadas ocasiones, sin embargo, suceden cosas que iluminan, aunque sea brevemente, la existencia: descubrimos en un cuarto en uno de los mencionados dormitorios un Super Nintendo. Hartos juegos, pero mis ojos sólo vieron 3 palabras. Super Street Fighter. Un muy placentero flashback a mi adolescencia. Y unos minutos después, un triste recordatorio: no es tan divertido, pues sigo siendo invencible.


Otro highlight fue el festival internacional de cine, al que muy probablemente siga teniendo que ir solo pues no mucha gente se emociona ante la expectativa de ir a ver una película escandinava.


La que yo vi se llamaba Black Ice (Musta Jää), nada del otro mundo pero refrescantemente diferente. Un recordatorio de que tocar la guitarra en pelotas es más divertido de lo que parece.

Yo sólo tengo un tambor; eso tendrá que bastar por el momento.

viernes, 31 de octubre de 2008

Algo terrorífico

No podía faltar. Las típicas fiestas de disfraces en las que los ganosos se distinguen de los apáticos. O tal vez ni siquiera depende de eso. Quizás quienes se disfrazan simplemente tratan de experimentar si el estar con un atuendo poco habitual cambia en algo la percepción de la velada. Lo cual es francamente improbable pues una vez que pasan los 20 minutos de intercambio de novedosos y estrafalarios sombreros y demás accesorios (que en situaciones normales NADIE se atrevería a ponerse), los disfraces resultan más un estorbo que otra cosa. Malas noticias: no es suficiente.

Intentaba hacer memoria hace un rato, y francamente no recuerdo muchas fiestas de disfraces a las que haya ido disfrazado. La última, hace un par de años, hizo que perdiera la fe en esas competencias de disfraces. Yo iba con un súper disfraz de Bam Bam , con garrote y toda la cosa, pero a todos se les hizo mejor un disfraz del imbécil de fox (i.e. traje, corbata, hebilla de papel y bigote postizo). Yo pensaba que se premiaba la originalidad del disfraz, no la capacidad de soportar la humillación del mismo. De haberlo sabido antes, hubiera buscado una sotana...

Fuera de esa mala experiencia, el esfuerzo se reducía a ponerme la máscara de Scream, que al principio era una novedad pero en años más recientes hasta en los semáforos las venden. Y por supuesto nunca duraba más que los primeros 10 minutos con esa cosa porque uno siempre cree que con llegar disfrazado es más que suficiente.

Por todo lo anterior, no puedo negarlo: soy uno de los apáticos. Y aclaro que no fui a ninguna fiesta temática. La verdad me dan más hueva que otra cosa. Salí al unipub (aquel lugar donde salí cuando estaba recién desempacado, en donde un ovni raptó a mis amigos), donde hubo algunas cosas rescatables como la cerveza gratis por un rato. Cosas no tan rescatables, como los adelantos de la amiga de una amiga, "ecantada" con la leyenda de mi playera ("An awkward morning beats a boring night"), ¿o debería decir con lo que había debajo de la playera más bien?
La verdad es que la música es menos que inspiradora. En cierto modo, sin embargo, sí estuvo ad hoc con la ocasión. Da miedo.

martes, 28 de octubre de 2008

El fin se acerca

Estoy MUY frustrado. Había terminado de escribir un post súper inspirado (ajá) y súbitamente se borró. Y no pienso volver a escribir lo mismo, y con eso de que últimamente la inspiración no llega pues estamos jodidos. Por el momento, me limitaré a contar que hoy, por fin, terminé mis deberes de este semestre. Ahora sólo me queda estudiar para un exámen la próxima semana. Sin embargo, no me siento tranquilo. Como si la nube de tensión y falsa calma que rodea la universidad se hubiera metido a través de mis pulmones. Una extraña sensación, sin duda. Y no sólo es la escuela. Los primeros síntomas de nostalgia se han hecho presentes en algunos de los desertores prematuros. ¿O será alivio por irse de vuelta a donde pertenecen? Yo prefiero no quejarme, pues todo esto me sirve como no se podrían imaginar. Una montaña rusa y nada menos, lo que ha sido esta experiencia. Aunque debo decir que no ha sido fácil: este Don Rosco está completamente loco...

domingo, 26 de octubre de 2008

¿Changos? You fucking wish...

405. El cuarto del terror. Es donde todas las fiestas empiezan, y donde algunas terminan.
Curiosamente, ahí vive una de mis amigas, Maëlle, la que menos aprovecha todo esto de las pedas. Como sea, ahí han pasado muchas cosas muy chistosas, desde las insinuaciones de Heli la suiza hermana de Felix (y no diré nada más) hasta las evidencias del otro roomie que quiere verse como Arnold y consume miles de calorías al día en licuados proteínicos. Lo malo es que es realmente feo y no veo cómo esas madres puedan servirle. Ahh y además se ve como Meat Loaf en Fight Club por aquello de las chichotas, realmente desagradable.
Sí, eso de las fiestas del fin de semana consisten más bien en un precopeo juzgado por el poder de convocatoria, en el cual las bolitas se confirman. Cada quien con sus conocidos, aun cuando haya intersección en algunos casos. Como siempre, supongo.
Lo chistoso es que unos hindús me retaron a jugar tenis, al parecer no les gustó que sacara donitas de su shisha pitera sabor a manzana, porque uno de esos gueyes se mostró dizque interesado en jugar contra mí. Claro que quiso que consiguiera su número a través de otra amiga gringa en común, a ver si me hacía el favor de ir a mostrar su derecha de marica. Pobre fanfarrón de 1.65m. Y encima de todo, otro me retó a jugar tenis de mesa, per le dio frío cuando le dije que yo jugaba. En fin, parece que a donde vaya, mucho ladrido y muy poca monta, se ve que les falta hombría. O tal vez a mí me sobra. Aunque ahora que lo pienso, mejor, porque seguramente no se había puesto desodorante y la neta qué pinche asco.
Podría seguir con esto pero la verdad no tengo demasiadas ganas. Los japoneses de mi equipo de Marketing se encargaron de obligarme a despertar temprano mañana. Es imposible delegar.
Por lo pronto, el baile del mono frenético es lo máximo. Todos lo quieren imitar, aunque se ve difícil si Pipen no está aquí. Se nota la envidia / lujuria de hombres / mujeres. Hoy también hubo Daft Punk.

domingo, 19 de octubre de 2008

Academy fight song

Hoy definitivamente no habrá quejas.
La única, probablemente, sería que me cancelaron el partido de tenis. Pero no es para tanto. De todos modos lo hubiera hecho pedazos. Sí, juegan tenis pero no son tan atascados como yo. Y aún sin antivibrador, mi derecha con topspin es letal; claro, estamos a nivel del mar y todo entra.
En cambio, había oferta de porterhouse steaks, lo que sea que signifique. Son unos filetes de unos 2 cm de grueso con un pequeño borde de grasa, simplemente ideales para la última novedad en mi mundo: las carnes asadas a la orilla de la alberca. Y no sólo eso; también había oferta de Coopers sprinkling ale, que es de las mejores cervezas que hay por acá. Claro que la oferta significa 11 dólares cada six, lo cual no es para nada una ganga, especialmente si uno lo traduce a pesos mexicanos. Pero no estoy dispuesto a juzgar esas cosas.
Hubo una fiesta, nada especial, pero sirvió de preámbulo para ir a un par de lugares chafones y luego a lo mejor a lo que he ido en este tiempo. It's called Academy, un viejo cine reacondicionado. La música no es nada espectacular (i.e. DJ Chachalaca probablemente se rehusaría a tocar en vivo) pero al menos es infinitamente superior al pop mierdero-noventero del resto de los lugares. Y además pusieron a Daft Punk por unos minutos, razón de sobra para estar más que feliz.
Un Don Rosco inspirado, acicalado con un pasador regalo de una buena amiga (y no se preocupen, no se ve gay, se ve muy cabrón), tuvo que regresar a casa por el pasaporte porque los putos estos no aceptaron la credencial del IFE. Pero hubo una gran venganza porque me encontré un billete de 50 AUD, lo cual me permitió tomarme un par de Coronas de 7 dlls. Y saben qué? Saben igual que siempre; la rebanada de limón simplemente las hace igual de chaquetas que siempre.
Luego de un rato, emigramos a Academy, que según Felix el suizo es el único antro-antro del pueblo. Y creo que tenía razón.
Al final sólo quedamos 3 hombres, y había cantidad de guerreras. En cierta forma tendría que sentirme arrepentido pues al parecer el pelo ondulado funciona como un imán para las australianas, y por alguna inexplicable razón no quise irme a casa con una que estuvo chingue y chingue. Supongo que son un poco más sutiles que las gringas pero de cualquier forma te hacen saber cómo esperan que culmine la noche.
Al final, la única carne que hubo fue la de MacDonalds.

Buy it, use it, break it, fix it,
Trash it, change it, mail - upgrade it,
Charge it, point it, zoom it, press it,
Snap it, work it, quick - erase it...

Whatever...